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BBVA cierra su bróker en España con recolocaciones y salidas en la plantilla

La sala de tesorería de BBVA, orgullo del banco para mostrar a los visitantes, tendrá menos actividad a partir del año que viene. BBVA echa la persiana a su histórico bróker, incrustado en esta oficina de banca de inversión y tesorería (BBVA Corporate & Investment Banking). La segunda entidad española comunicó este miércoles a todos sus grandes clientes institucionales que ya no va a prestar más el servicio de análisis de renta variable española ni intermediación.

BBVA ha mandado un comunicado a los clientes institucionales para informarles del cierre de su bróker de renta variable. La entidad ha señalado que “ha tomado la decisión de cesar su actividad” en la recepción, transmisión y ejecución de órdenes de bolsa para los institucionales. El parón definitivo se producirá el 31 de diciembre, mientras que en el plazo de un mes desde este comunicado dejará de prestar servicio de 'research'.

En concreto, el banco también ha anunciado que deja de distribuir análisis e investigaciones sobre compañías. BBVA generaba 'research' propio de empresas de España, y tenía un acuerdo con Bersntein para empresas de otros mercados que ha cancelado. Asimismo, la entidad presidida por Carlos Torres ha alcanzado un acuerdo con la firma alemana Oddo BHF para facilitar servicios de corretaje con acceso a 'research' de 500 emisores europeos. El acuerdo implica que Oddo BHF incrementará la cobertura de empresas cotizadas españolas y portuguesas.

“BBVA ha tomado esta decisión estratégica en el marco de su proceso de transformar el área de renta variable en un negocio de franquicia, basado en tecnología y orientado a la manufactura y distribución de productos de inversión, y apalancado en las capacidades y prioridades estratégicas de BBVA”, ha dicho el banco en la notificación a los clientes.

Esta decisión implica la salida de profesionales de la unidad de bróker de BBVA —ya hay 'e-mails' de despedida— y algunas recolocaciones hacia otras áreas como banca de inversión (BBVA CIB) o el servicio de estudios, según fuentes del mercado. No en vano, había analistas especializados en mercado y en la influencia macro en los diferentes productos o instrumentos de inversión.

El anuncio de BBVA supone un nuevo golpe de timón de la dirección de banca mayorista que lidera desde hace un año Luisa Gómez Bravo, que a comienzos de año ya remodeló la cúpula de su equipo de renta variable.

Un negocio en decadencia
El anuncio de BBVA es una muestra más del ocaso del negocio. Primero, MiFID I y MiFID II han arremetido con fuerza contra esta actividad, y en segundo lugar, la tasa Tobin amenaza con dar un mordisco a los márgenes de los brókeres, que ya estaban en tendencia descendente durante los últimos años. De hecho, varias entidades han reorientado su negocio hacia labores de banca de inversión, como originación en renta fija o asesoramiento en M&A. También han adelgazado la actividad de intermediación, como Ahorro Corporación, el antiguo gigante de las cajas de ahorros que ahora es de los fondos StormHarbour y Atitlan, y que en verano anunció a la plantilla el quinto expediente de regulación de empleo (ERE) en siete años.

La regulación MiFID I metió mano a los brókeres de renta variable, obligándoles a ser más eficientes por las restricciones sobre las comisiones, y MiFID II añade la presión de que deben buscar la mejor ejecución posible y separa por obligación este segmento del análisis de emisores. Esto se traduce en que los brókeres necesitan inversión en tecnología y que se reduce la capacidad de cobrar comisiones.

Por partes, la mejor ejecución posible quiere decir, simplemente, que los brókeres deben generar la orden de compra o venta perfecta para el cliente a través de los distintos mercados secundarios, y no solo a través de BME, como era lo habitual. Se produce así la fragmentación que ha quitado negocio a BME, ya que más del 40% del volumen negociado con acciones del Ibex se produce fuera de España. Es decir, si un institucional da una orden de compra de 100 acciones de Telefónica, el bróker está obligado a la ‘best execution’, que puede implicar adquirir 60 en la Bolsa de Madrid, otras 20 en un mercado secundario alemán, otras 10 en Londres, etc.

Este cambio implica, como se ha dicho, inversión tecnológica sin que ello repercuta en más ingresos. Al revés. MiFID II obliga a separar el bróker del 'research', ya que tradicionalmente se negociaba todo conjuntamente. Una gestora contrataba con BBVA la ejecución de órdenes y la recepción de análisis, y pagaba un precio conjunto. La regulación impide esto, lo que ha provocado que se contrate menos 'research' y, como efecto negativo, que empresas cotizadas medianas y pequeñas se hayan quedado sin cobertura. Bruselas —la CNMV se ha posicionado en esta dirección— estudia modificar MiFID II para eliminar esta obligación de separar las actividades, pero por ahora el daño ya está hecho en muchos brókeres.


Por si este contexto no fuera difícil de por sí, se añade la mal llamada tasa Tobin, impuesto al que el Senado ya ha dado el visto bueno para gravar la compra de acciones. El impuesto a las transacciones financieras (ITF) grava “las adquisiciones a título oneroso” de acciones de empresas españolas cotizadas con una capitalización bursátil superior a los 1.000 millones a 1 de diciembre del año anterior.

Como recuerda el despacho Écija en un análisis a los clientes, el contribuyente será el comprador de acciones, pero el responsable de ingresar el impuesto será el sujeto pasivo, que es el bróker. En el sector, temen que pueda haber un efecto expulsión hacia otros mercados y dan por hecho que aunque sea el inversor el que pague el impuesto, tendrán que asumir parte del coste ante la competencia de brókeres independientes de bajo coste que han surgido en los últimos años, y que harán que con la tasa Tobin sea más barato invertir en Wall Street que en el Ibex.

Así, los brókeres necesitan volúmenes importantes y estructuras livianas para ser rentables. En contraste con la decisión de BBVA, Bankinter celebró hace un año el 20º aniversario de su bróker, y aseguró, según cálculos internos, que tiene una cuota de mercado del 28%. En un encuentro con medios, Marta Centeno, directora de Productos, Mercados y Desarrollo Corporativo, aseguró que la tasa Tobin será "poco relevante" para firmas como Bankinter porque "en una entidad como esta, con grandes volúmenes, los costes no serían demasiado elevados".